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La mujer líder no es un hombre

enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

A menudo se considera que cuando las mujeres llegan a espacios de liderazgo en las empresas, organizaciones, política o en la sociedad, en realidad se vuelven más masculinas que los propios hombres. No obstante, el discurso bajo el cual se han analizado estas posturas deviene de una estructura predominantemente androcéntrica. es decir, se asume que estos espacios son “naturalmente” de los hombres, sin reflexionar que posiblemente las mujeres no habían desarrollado estas características porque precisamente, no se había presentado la oportunidad histórica para que accedieran a los mismos.

Cuando a alguien se le cuestiona sobre las características de un líder, por lo regular menciona características tales como orientado al logro, eficaz, autoestima elevada, carisma e inteligencia por mencionar algunas. Dichas características corresponden a una visión instrumental del mundo en la que las conductas desarrolladas son un “instrumento” para alcanzar un fin.

En este sentido, quién ha desarrollado en mayor medida tales características a través de la historia ha sido el hombre. Lo anterior claro está, no compete a una cuestión natural sino más bien a una interpretación de los papeles de hombres y mujeres en la sociedad, en los que se asigno al hombre (por el hombre mismo) el desempeño en el ámbito público, es decir, alejado de los aspectos relacionales de tipo emocional; y a la mujer el ámbito privado, es decir, el cuidado de los hijos y del hombre bajo un plano emocional.

No obstante, dada la dinámica de la sociedad el capitalismo hizo insostenible que sólo uno de los individuos de la pareja se dedicará al trabajo remunerado, así las mujeres cada vez en mayor medida fueron accediendo a espacios públicos y de mayor poder social.

En primera instancia, las mujeres entraron a un espacio desconocido que demandaba actividades específicas y que estaba contenido en una estructura androcéntrica, a la cuál tuvieron que amoldarse debido a que sólo podían reproducir lo que dentro de su esquema mental significaba ser líder, en este sentido se mostraban enérgicas, autoritarias, mandonas y trataban en mayor medida de alejarse de los aspectos emocionales, porque si los empleados veían cierta “sensibilidad femenina” en ellas entonces no las respetarían. Aún con lo anterior, las mujeres comenzaron a abrirse espacio en los puestos de poder y se habló de un “liderazgo femenino”que ya no reproducía la vieja usanza de las empresas, éste tipo de liderazgo se enfocaba más en los aspectos relacionales, la colaboración y la cooperación, características curiosamente relacionadas con la “feminidad”

Lo anterior tiene implicaciones de suma importancia para las mujeres en dichos espacios, en primer lugar, si se asume que los puestos de liderazgo son un espacio neutral y libre de sesgo caemos en un error, la razón es que el tipo de liderazgo que se conoció hasta finales del siglo pasado, es un liderazgo desarrollado por los hombres y el que las mujeres entren a estos nichos de poder no evita que los reproduzcan y mantengan la hegemonía masculina, es decir, la estructura no cambia, sólo los ocupantes de la misma (hombres o mujeres).

En segundo lugar, hablar de liderazgo femenino sólo lleva a perpetuar el estereotipo, así “confirmamos” que las mujeres son más cooperativas y orientadas hacia las personas, sin tener en cuenta que la mayor parte de las investigaciones indica que tanto hombres como mujeres poseen características consideradas socialmente como masculinas o femeninas y que los espacios o ámbitos van a orientar en algún grado el comportamiento que se ejerza.

Aquí resulta importante mencionar lo que señala Rius “resulta interesante como todos se escandalizan por la masculinización de la mujer y nadie lo hace por la masculinización del hombre” De este modo podemos ver como la formación de estereotipos cae como una pesada loza que determina que los hombres “son de un modo” y las mujeres “de otro” sin importar bajo que condiciones histórico-socioculturales se este dando dicho vínculo.

En este sentido, estariamos en una época en la que es posible reconocer que no es que “las mujeres se estén convirtiendo en hombres cuando llegan a puestos de liderazgo”, lo realmente importante es considerar que tal vez esa mitad de la humanidad no había tenido la oportunidad de desarrollarse en dichos puestos y por ende no había integrado esas características, el momento en el cuál tanto un sexo como otro incursionen en dichos espacios, las relaciones genéricas darán un giro trascendental.
Fuente: Diario La Flecha – Ciencia y Tecnología

Contratos idiosincráticos: retenga talento ajustándose a las preferencias de sus empleados

enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

En un ambiente donde el talento escasea, surge una nueva clase de relación entre empleado y organización. Los contratos idiosincráticos permiten a los empleados personalizar sus condiciones laborales mientras que la empresa se asegura la retención de talento crítico…
La literatura actual parece existir consenso acerca de una serie de profundas modificaciones que afectan la tradicional relación entre empleado y organización.
Según Peter Cappelli, Director del Centro de Recursos Humanos de Wharton en la Universidad de Pennsylvania, el cambiante entorno de los negocios sitúa al mercado directamente dentro de la empresa, impulsando un conjunto de nuevas prácticas de gestión que han puesto fin a la relación laboral tradicional.
En efecto, se observa una tendencia de sustitución de la lealtad de los empleados hacia la empresa, por un apego mayor a su propia carrera y bienestar, producto del cambio en el contrato social de trabajo y del resquebrajamiento del contexto institucional que protegía al empleado y le garantizaba empleo de por vida. ¿Las principales causas? Mercados de productos más competitivos, tecnología de información que sustituyó mandos medios, presión por aumentar el valor para los accionistas y la implementación de nuevas técnicas de gestión.
En este contexto, surge un abordaje de la retención del talento basado en la dinámica del mercado. Cappelli sostiene que estudiando qué empleados es necesario retener (y por cuánto tiempo) pueden aplicarse programas específicamente orientados a retener el talento donde es más necesario.Así, un fenómeno reciente consiste en la celebración de “contratos idiosincrásicos” de trabajo, donde un trabajador individual negocia condiciones personalizadas diferentes de las de sus colegas en una posición similar.
Veamos algunos ejemplos…Un diseñador negocia una licencia con el fin de tomar una capacitación de su interés. Un gerente comienza a trabajar desde su casa dos días a la semana después del nacimiento de su hijo. Un agente de bolsa obtiene el consentimiento de su jefe para dedicar una hora cada tarde a realizar sus transacciones particulares.
Un contador reduce su jornada semanal de 40 a 24 horas con el fin de aumentar su participación en actividades voluntarias.Denise Rousseau, Directora del Centro de Estudios sobre la Nueva Relación de Empleo en Carnegie Mellon University observa que esta clase de contratos personalizados son cada día más frecuentes principalmente en las organizaciones del conocimiento, donde se registra una mayor equiparación de fuerzas entre el empleado altamente calificado y su empleador.
La necesidad creciente de captar y retener talento crítico en la empresa otorga a ciertos trabajadores un poder de negociación distintivo que pueden utilizar para demandar condiciones laborales que se ajusten a sus preferencias y necesidades en una amplia gama de aspectos: flexibilidad horaria, tiempo libre, contenido de la tarea, beneficios, pago, posibilidades de desarrollo o carrera, posibilidad de promoción, acceso a mentoring, soporte personal, nivel de exposición, acceso a viajes, horario, locación, carga de trabajo, etc.
Y lo interesante del caso es que, a través de su celebración, todas las partes pueden ser beneficiadas: desde el trabajador que negocia (porque obtiene condiciones laborales ajustadas a sus necesidades) hasta el empleador que puede retener un talento crítico.
Por tratarse de un fenómeno relativamente novedoso, la literatura académica sobre el tema aún es escasa. Rousseau señala que un aspecto que concentra gran atención resulta de las implicancias de los contratos idiosincráticos sobre las terceras partes (o colegas) directamente afectados. Cómo manejar la equidad laboral cuando cada empleado negocia condiciones personalizadas es uno de los principales desafíos que los gerentes tendrán que aprender a enfrentar. Más allá de estas implicancias, esta novedosa forma de gestión y retención del talento ya está siendo implementada tanto por empresas tradicionales como IBM y Citigroup como por pequeños start-ups que operan en los sectores más dinámicos de la economía del conocimiento como el de Software y Servicios Informáticos.
Los empleados, por su parte, ya no necesitan argumentar causas de fuerza mayor para negociar cláusulas personalizadas. Sólo dos aspectos son realmente importantes dentro de la negociación. Primero: ¿Puede realizarse efectivamente el trabajo bajo las nuevas condiciones? Segundo: ¿Pueden satisfacerse las necesidades tanto de la compañía como del trabajador por medio de estas nuevas condiciones?Cuando las respuestas son afirmativas, los contratos idiosincráticos de trabajo pueden ser una excelente oportunidad para que ambas partes (empleado y organización) salgan beneficiadas.
Fuente: Cecilia Esteves Lic. en Relaciones del Trabajo (UBA). Responsable de Recursos Humanos para el área de Finanzas de IBM Sudamérica. Escrito bajo la supervisión del profesor Ph.D. Guillermo Dabós en la
Maestría en Estudios Organizacionales, Universidad de San Andrés

Cómo adaptar las empresas a la Generación Y

enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

“No se adapta al sistema de trabajo que tenemos instituido hace años”; “pretende trabajar como se le da la gana”; “su informalidad es contraria a la cultura de la organización”; “no llego a entender bien qué lo motiva”; “todo el tiempo chateando ¡y yo quiero que trabaje!”. Si usted es una persona del mundo del trabajo, estas frases no le resultarán extrañas, ya que se han convertido en moneda corriente en los últimos años.

La irrupción de una nueva generación de trabajadores, identificada como nativo-digitales o Generación Y ha producido un generalizado cortocircuito, en especial en las áreas de Recursos Humanos, responsables de diseñar perfiles de búsqueda y satisfacer requerimientos internos de otras áreas de la compañía. Como resultado, el proceso de reclutamiento se ha vuelto ineficiente como mínimo, y frustrante o desconcertante en el peor de los casos. Vale la pena explorar algunas de las características de estos nuevos trabajadores.

Los nativo-digitales son personas que nacieron entre mediados de la década del 70 y mediados de la del 90 (hay variaciones según autores), y que comenzaron a incorporarse al mundo de trabajo hacia fines de los 90 y principio de este lustro. Estos individuos crecieron rodeados de un entorno tecnológico.

Don Tapscott publicó, en 1997, el libro Growing up digital: the rise of the net generation [El aumento de la generación digital], donde menciona algunas de las características de estos individuos. Sostiene que al crecer y desarrollarse en un ambiente de interconectividad, a diferencia de sus padres que pasaron horas recibiendo pasivamente información de la televisión, éstos tienen la capacidad de examinar cuidadosamente y en tiempo real la veracidad de la información a la que son expuestos. Por eso son más escépticos hacia la autoridad instituida por herencia, tradición o credenciales, y poseen más confianza en sí mismos.

No es difícil imaginar que cuando una persona, desarrollada en este entorno de tecnologías, conexiones, vivencias y creencias, se incorpora a la clásica empresa taylorista del siglo XX, con jerarquías, procesos, controles y burocracias prolijamente escritas en manuales corporativos, lo mínimo que le ocurre es que no siente incentivo al no encontrar espacio para aportar ideas y crear. No es que los nativo-digitales sean todos creativos, pero resulta que encuentran muy atractivo el acto de crear.

Les gusta hacer, disfrutan viendo lo producido, tienen una fuerte inclinación hacia el output. Su afán por los desafíos sumado a la pericia con que manejan las herramientas tecnológicas hace de ellos una fuente valiosa de nuevas ideas y de pensamiento sin preconceptos ni estereotipos. Por eso en una estructura rígida, donde las ideas son concebidas por el top management y luego comunicadas hacia abajo, y donde los procesos aseguran que cada uno haga sólo lo que se le indica, las nativo-digitales se asfixian.

Sin embargo, esta generación será dominante en 2025, alcanzando entre el 60 y el 75% de la fuerza laboral mundial. El desafío para las empresas es crear organizaciones amigables para los nativo-digitales, donde haya terreno fértil para aportar ideas nuevas, con un nuevo equilibro entre control y libertad. Gary Hamel ya mencionó que las empresas exitosas serán aquellas que logren combinar tres elementos: diseño organizacional, tecnología y talento. Pueden ser una fuente invalorable de talento. Sólo se debe crear el microclima óptimo para que produzcan a gusto.

Por: Juan María Segura – Profesor de la Universidad Di Tella y director de Latamview

Fuente: Diario La Nación

Qué se espera del CEO último modelo

enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

El director de la consultora Heidrick & Struggles, Manoel Rebello, aseguró que se necesitan profesionales capaces de transformar las corporaciones.

Con la salida de la crisis, las empresas se enfrentan a la falta de talentos. Y algo de eso sabe el brasileño Manoel Rebello, director de Heidrick & Struggles líder global en búsqueda de ejecutivos para las máximas posiciones. Experto en detectar inteligencia, Rebello dice a Clarín que el paradigma cambió y que se necesitan profesionales capaces de transformar las corporaciones.

“Las compañías están en permanente innovación y hay que romper la inercia de sus burocracias”, sentencia. Para Rebello el talento es un commodity que se mueve hacia la oportunidad. En su visión, ya no se trata únicamente de líderes inspiradores, sino de profesionales que fomenten la colaboración creativa, con una amplia red de contactos en el mundo, que sostengan el trabajo en equipo y también la autonomía para contagiar el espíritu emprendedor.

Al preguntarle por la falta de fidelidad y la escasa permanencia en los puestos, Rebello le resta importancia. “En EE.UU. una persona de 18 años que ingresa al mercado de trabajo llegará a los 45 años habiendo cambiado 25 veces de empleo”.

-­ ¿Cómo detecta el talento? ­- Tenemos un método pero no es infalible. En EE.UU. cuando un ejecutivo pasa de una firma a otra, fracasa el 40% de las veces.
-¿De qué depende el éxito?
-­ 25% del conocimiento de la industria, 25% de la motivación y 50% de saber manejarse en situaciones de alto stress, de la velocidad de sus acciones, y de anticiparse.

Junto con The Economist elaboraron un ranking de talentos en la región. Por su calidad en la educación básica, universitaria y en escuelas de negocios, Argentina figura quinta. Pero hacia delante, es el único país que no mejora. Rebello lo relaciona con el deterioro educativo y la escasa inversión extranjera, que dificulta la llegada de talentos de otros países.

Por: Silvia Naishtat – Fuente: Ieco

Engagement y clima, ¿por qué los empleados se quedan en la empresa?

enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

En un artículo anterior, indagábamos en los motivos más comunes por los que los empleados abandonan las organizaciones.

Veamos, ahora, otra faceta del asunto: ¿por qué los empleados se quedan?

En una encuesta a 10 firmas líderes de la Argentina, realizada en el marco de un seminario de investigación de la Maestría en Estudios Organizacionales y el CEE de la Universidad de San Andrés, se preguntó: “¿Qué es lo que hace que la gente se quede en esta compañía?”

En todos los casos, los factores más mencionados se relacionaban con el engagement (compromiso) y el clima de la organización.

El engagement

El engagement es un concepto bastante difuso y habitualmente asociado a la retención de talento.

Algunas definiciones incluyen componentes cognitivos/afectivos: cómo se sienten los empleados en relación a sus trabajos, sus líderes y las condiciones laborales. Y estos factores tienen una relación directa con el vínculo que los une a la compañía y su disposición a permanecer en ella (Frank, Finnegang, y Taylor, 2004).

Pero, en realidad, el concepto se encuentra más relacionado con la motivación.

El engagement se define como los esfuerzos discrecionales (tanto en tiempo adicional, energía o brainpower) que las personas realizan en el trabajo. Esto se refleja en aquellos empleados que ponen un tiempo y esfuerzo adicionales para superar los estándares de calidad esperados.

Así, el concepto se vincula estrechamente con el de “motivación intrínseca”, la situación en que las conductas son desarrolladas por el propio bien de hacerlo, y no por la retribución social o material que se espera obtener.

Por lo tanto, la relación entre engagement y retención no es necesariamente lineal.

Por un lado, la falta de engagement no siempre lleva a la rotación. Un empleado puede no tener engagement pero quedarse igualmente en su empleo, si faltan oportunidades afuera.

Esto es algo que suele observarse durante una crisis económica. En estos casos, muchos empleados se quedan porque no tienen otras opciones laborales. Así, la organización podrá ostentar una alta retención aunque sus empleados no tengan engagement.

Por otro lado, el alto engagement tampoco garantiza que las personas no dejarán la organización. Podrían irse, por ejemplo, si no confían en su jefe o si encuentran una mejor oportunidad afuera.

De hecho, en ocasiones, la relación incluso podría ser negativa. Cuando las empresas brindan oportunidades de desarrollo o capacitación para generar engagement, paradójicamente, aumenta el valor del empleado en el mercado, al otorgarle mayor poder de negociación y posibilidades de acceso a otros empleos.

Así, es importante considerar que si bien las causas y soluciones de la retención y engagement son similares, no son idénticas.

El clima laboral

Entre los motivos de partida de talento que hemos analizado en un artículo anterior, se observan algunos que componen el clima de la organización: falta de trabajo en equipo o cooperación, decepción con el ambiente laboral, trato irrespetuoso, falta de recursos, estrés y conflictos.

Muchas de las respuestas de las empresas relevadas remiten al clima, señalando especialmente los fenómenos de identificación, seguridad, sentido y orgullo de pertenencia, comodidad, y relaciones fluidas.

Así, las empresas consideran que el buen clima laboral es un factor importante en la retención.

Pero, ¿podría tratarse de una diferencia específica de la Argentina? ¿Es posible que, por las características culturales de este país, se asigne al clima una mayor importancia que en otras latitudes?

¿Podría ocurrir que, en la Argentina, existan menos organizaciones con buen clima, haciendo que se valore más este factor cuando se lo encuentra?

Ahora bien, tras haber revisado estas dos variables y su impacto en la retención, debemos plantearnos otra cuestión. Tanto el fomento del engagement como la construcción de un buen clima exige esfuerzo por parte de la empresa.

Y los beneficios de estos esfuerzos recaen sobre todos los miembros de la organización. Sin embargo, ¿es efectivo este enfoque de “one-size-fits-all”?

Al fin y al cabo, no todos los empleados aportan el mismo valor. Entonces, la empresa no necesariamente estará interesada en retenerlos a todos. Y dado que los recursos son siempre limitados, este enfoque podría conducir a una mala asignación del presupuesto.

Así, en un próximo artículo, presentaremos el concepto de customización y los contratos personalizados entre empresa y empleado.

Por: Cecilia Esteves, Genoveva Grillo, Marcela Magenta y Hernán Valcarce

Fuente: Materiabiz