Negocios Santa Fe

Noticias desde La Cordial
Subscribe

Para comenzar el 2010

Enero 18, 2010 By: admin Category: Emprendedores No Comments →

Como verán este año estuve mucho menos desconectado desde el último post con relación al año pasado. Durante los días de mi ausencia pensaba cuál iba a ser el primer post del año y decidí comenzar con la historia de estos dos emprendedores…

En los 80’ surgió un héroe de carne y hueso, sin capas ni super poderes. Era un arqueólogo que en sus ratos libres, se lanza a la aventura de rescatar tesoros, siempre codiciados por ruines y malintencionados:Indiana Jones. Fue así como la creación de George Lucas fue despertando fanatismos insospechados a lo largo de estos años y un detalle característico del personaje era sin lugar a dudas su sombrero, cuyas réplicas recorren el mundo.

De esta manera nació, en Rosario, “Steele y Jones”, un emprendimiento encabezado por dos jóvenes seguidores de “Indy” que en principio sólo quisieron “tener un sombrero digno de usar en el estreno de la cuarta película “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”. A Indiana Jones. “Nunca se le cae el sombrero, el tipo pelea, lo persiguen, corre para escaparse de la explosión de un avión y el sombrero siempre puesto. Pasa por debajo de un camión, mata al chofer, recupera el camión y no se le cae el sombrero. Incluso en el final, es una chica la que le saca el sombrero y después el personaje no vuelve a participar con sombrero”. La observación sólo pudo lograrla un aficionado, un estudioso, un detallista.

Se trata de Diego (Indiego Jones es su nick en los foros especializados) y Roberto. Ambos se conocieron por Internet, en un foro español sobre Indiana Jones y decidieron confeccionar sus propios sombreros para la tan esperada cuarta película. Y lo lograron a tal punto que comenzaron a venderlos, a pedido de otros seguidores entusiasmados con la idea de llevar puesto algo del héroe. En un año ya comercializaron unos 95 ejemplares, hechos a mano, a Estados Unidos, Italia, España, Suiza, Colombia, Chile, entre otros países.

“No existe Indiana Jones sin sombrero, el sombrero no es común y corriente, es muy particular tiene muchos detalles que lo hacen único. Una de las funciones es cubrirle el rostro. El personaje nace con sombrero, tal cual lo concibe George Lucas. Es de lados rectos, de ala particularmente ancha, la gente lo asocia mucho con el de Gardel pero el ala es mucho más fina. Tiene una cinta que hace resaltar el alto de la copa y su material es fieltro”, detalló, luego de años de estudiar las imágenes y fotos de este accesorio y agregó: “Siempre es del mismo color aunque parezca en muchas escenas diferente, siempre es marrón oscuro”.

“El trabajo de investigación fue antes de que nos conociéramos con Roberto”, sostuvo. “Con el fanatismo a través de los años fui juntando fotos, imágenes y dimensiones, por ejemplo la altura del ala del frente. Nadie tiene el original porque nunca imaginaron que la película fuera el éxito que fue”, señaló.

Sin embargo, a modo de matemáticos, Diego y su amigo sacaron cuentas y lograron proporciones casi perfectas: “Los primeros no lo hicimos como un negocio sino para tener en el estreno. Usamos los que compramos en Buenos Aires que eran del estilo pero nos dimos cuenta que podíamos mejorarlos. Mostramos lo que habíamos hecho en el foro y todos dijeron “Qué bueno está”. Algunos nos pidieron y nos miramos virtualmente con Roberto y pensamos “Están todos locos”- se ríe- No entendíamos por qué no se las ingeniaban estando en Europa. Hicimos una lista y eran quince sombreros, no lo podíamos creer. Y los pagaron.”.

El material que usan es el fieltro que, según destacó el pequeño empresario, “es un material vivo, se muere cuando pasaron unos quince años y por eso los sombreros más viejos son los más lindos porque ya no cambian”. El proceso fue revelado: “Una sombrerería de Buenos Aires nos vende el fieltro. Lo bloqueamos, recortamos el ala, refinamos el material, le ponemos la cinta y el lazo, el forro de seda con nuestra marca- bordado por las manos de Pilar, su esposa – y así obtenemos el producto final”. Cada ejemplar les lleva, aproximadamente, seis horas netas de trabajo y lograron a la perfección los cuatro modelos usados por el actor Harrison Ford. Para sacarse el sombrero y visitar su sitio Steele & Jones

Les dejo un video presentación de esta historia que armaron Sabrian Ferrarese (realizador de la nota en Rosario3 Digital) y Lisandro Machain

Este Blog es un espacio creado para aquellas personas interesadas en opinar y participar en el desarrollo de la temática emprendedora
¿Cómo es posible desarrollar una cultura emprendedora?

Desarrollan un método para desactivar a las bacterias con luz

Enero 18, 2010 By: admin Category: Emprendedores No Comments →

La investigación tiene lugar en la Facultad de Cs. Exactas de la Universidad Nacional de Río Cuarto
.
Los resultados obtenidos podrían ser de aplicación, entre otros casos, con la Escherichia coli
(causante del llamado “mal de la carne cruda”)
que tiene resistencia a los antibióticos de uso común
.
Mariana Belén Spesia, doctora en Ciencias Biológicas e integrante de un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) dio a conocer avances en una investigación sobre agentes fototerapéuticos que podrían reemplazar al tratamiento médico con antibióticos.
.
La microbióloga –que tiene 28 años de edad y eligió este tema como tesis doctoral y trabaja en él desde hace cinco años– explicó que los agentes fototerapéuticos “son compuestos químicos que, al ser activados por la luz visible, producen radicales tóxicos derivados del oxígeno los cuales matan a las bacterias, incluso aquellas que suelen ser más inmunes a los antibióticos”.
.
Señaló que los resultados obtenidos podrían ser de aplicación por ejemplo con Escherichia coli (causante del llamado “mal de la carne cruda”) que tiene resistencia a los antibióticos de uso común.
.
Sus estudios fueron realizados in vitro, por lo que aún faltan años de investigación para lograr una alternativa terapéutica.
.
Spesia explicó que si bien aún no se han desarrollado estos fotosensibilizadores a escala comercial, el método no sólo serviría para ciertos tratamientos clínicos, sino también para “limpiar” superficies, para el cuidado de los alimentos y descontaminación de agua.
.
“Por ejemplo si se coloca la solución de ese agente fotosensibilizador en el agua, con la luz del sol el agua quedaría libre de bacterias”, indicó la docente de la UNRC y becaria de Conicet.
.
Otra de las aplicaciones está vinculada a los tratamientos odontológicos.
.
Se podría aplicar el agente fotosensibilizador como un tópico sobre las caries dentales e irradiar una determinada frecuencia de luz para eliminar las bacterias.
.
“Es un método que es factible de ser utilizado en diferentes actividades siempre que se pueda colocar el sensibilizador y que tenga capacidad de llegada la luz”, insistió.
.
El grupo también estudió la inactivación de las bacterias en sangre, con el fin de matar microorganismos en una herida contaminada sin afectar los glóbulos rojos.
.
“En este caso vimos que la aplicación dio resultado en las bacterias denominadas grampositivas”, dijo Spesia y agregó que podría probarse más adelante en virus, ya que hay fotosensibilizadores más aptos para matar virus que bacterias.
.
El grupo interdisciplinario primero comprobó qué sensibilizador mataba tal o cual bacteria.
.
En una segunda etapa, analizaron ese proceso en el cual el sensibilizador terminaba con la bacteria para determinar posibles aplicaciones y usos.
.
“En este trabajo fueron comparadas las propiedades de distintas familias de fotosensibilizadores con uso potencial en la inactivación fotodinámica de bacterias”, dijo.
.
Y agregó que estudiaron este mecanismo de acción en el ADN, y envolturas celulares.
.
Spesia explicó que el efecto del sensibilizador debe ser inmediato sobre la envoltura de la célula, porque si se apunta a llegar al ADN de la bacteria, el oxígeno
(que actúa como tóxico)
no dura el tiempo necesario para conseguir el efecto deseado.
.
La Voz del Interior
rosario3.com

Asociación de palabras, enigma revisitado

Enero 18, 2010 By: admin Category: Emprendedores No Comments →


Mariano Sigman y Martín Elías, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA Foto: La Nacion / Hernán Zenteno.Fue planteado por Freud y Jung / Hoy lo estudian desde la estadística.Físicos y matemáticos lo exploran con métodos de computación, a partir del análisis de un banco de 50.000.000 de términos.Hace un siglo y medio, un neurólogo austríaco llamado Sigmund Freud decidió bucear en las profundidades de la mente utilizando la hipnosis y la asociación libre de palabras. .En ese momento, Freud avanzó hasta cierto punto, pero finalmente se dio por vencido y decidió tomar otros caminos. .Hoy, los físicos y matemáticos argentinos Mariano Sigman, Martín Elías y Flavia Bonomo, todos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), retomaron el problema ancestral de la asociación de palabras, pero esta vez armados de nuevos instrumentos. .Lograron vislumbrar imágenes, por lo menos, curiosas. .Sus reflexiones y esas inesperadas postales del pensamiento acaban de publicarse en Frontiers in Integrative Neuroscience . .
“Los pioneros de la psicología, como Freud y Jung, pensaban que si uno entiende las asociaciones, está comprendiendo algunas reglas de juego del pensamiento -explica Mariano Sigman-. .Nosotros volvimos a ese problema. .Queremos hacer algo así como un mapa de las rutas del pensamiento a partir de analizar fotos del tráfico de ciertas áreas. .Pero no podemos fotografiarlo, no hay manera de hacer eso en vivo.” .
Freud y Jung trabajaban con lápiz y papel, tratando de inferir cuál era el sentido oculto de las asociaciones. .Los científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA adoptaron otra perspectiva. .Como se hace en otros campos de la ciencia, Sigman, Elías y Bonomo quisieron empezar por tratar de medir. Medir la distancia que existe entre palabras. .”Casi todo lo que hacemos tiene que ver con medir. La pregunta es cómo se hace para establecer una métrica entre vocablos.” .
Decidieron construir una gran estructura estadística, y para eso era necesario contar con un enorme corpus de palabras. .Lo encontraron en el banco de La Nacion online y, para compensar el sesgo, trabajaron en el Proyecto Gutenberg, un conjunto de libros que ya pasaron al dominio público y que están disponibles en Internet. .”Lo que necesitábamos era mucho texto para saber cuándo las palabras aparecen juntas, porque esa era la medida que teníamos para establecer similitud”, explica Sigman. .
Una manera de hacerlo es aplicar alguno de los sistemas que se utilizan para la navegación en Internet y buscar conjunciones de palabras. .”Trabajamos con 50.000.000 vocablos y, básicamente, les aplicamos algoritmos de conteo. .El sistema toma una frase y se fija cuántas veces aparece «perro» y también «jirafa», o «gato», por ejemplo”, explica Elías. .
Obtuvieron algo así como un gran “diccionario de asociaciones” o, más estrictamente, un plano que muestra la “distancia” que cada palabra tiene de las demás. .Las que están en el centro -es decir, más cerca de todas las otras- son las que designan partes del cuerpo (“cabeza”, “brazo”, “cerebro”, “corazón”). .Ahora, imaginémonos que las asociaciones son un paseo por ese espacio. .Yo te digo «carne»; vos me decís «papas»; de «papas», él salta a «pescado»? .De «pescado» nos vamos a «playa»; de «playa» a «mar»? .De «mar» a «tiempo»?”, continúa diciendo Sigman. .Esas trayectorias dibujan un camino en el universo multidimensional de las palabras. .Lo que hicieron los investigadores fue tratar de ver si se quedan en algunos barrios, si saltan, si se van muy lejos o se quedan cerca… .Y lo hicieron a partir de un juego que organizaron por Internet. .
“Participaron 120 personas de entre 15 y 85 años -cuenta Elías-. .Uno se anotaba y recibía palabras de otros jugadores, asociaba lo primero que se le ocurría y se las mandaba a otro. .Una especie de «teléfono descompuesto» en el que había que anotar lo primero que se les ocurría.” .
El resultado fue, en cierto modo, previsible: la mayoría de las personas asocia las palabras del mismo modo en que están relacionadas en el corpus, aunque a veces mencionan una palabra muy lejana, algo que podría estar relacionado con la metáfora. .
“Son algo así como saltos en el hiperespacio, autopistas que permiten ir de un lado a otro del lenguaje -dice Sigman-. .Por ejemplo, cuando uno dice «cabeza de gobierno», esa especie de antropomorfismo es lo que nosotros pensamos que permite hacer un pensamiento más compacto. .Usar ideas de un dominio y llevarlas a otro.” .
Los investigadores también vieron que las trayectorias habituales en el universo de las palabras tienen una geometría que en matemática se conoce como Lévy flights . .Es lo que hacen las personas en sus viajes habituales: van de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, y cada tanto hacen un viaje largo, se toman un avión y están en Madrid. .
“Te movés cortito en un barrio, y cada tanto te vas del otro lado del mundo y te quedás en otro barrio durante un tiempo -dice Sigman-. .Las asociaciones de palabras hacen eso: por ejemplo, decís «martillo», «clavo», «yunque», hasta que llegás a una palabra que te manda a «River», «gallina», y de golpe estás en el barrio de los animales.” .
“Este corpus podría usarse como una métrica, como una norma, a partir de la cual uno podría plantearse entender las asociaciones de palabras para comprender la estructura de la narrativa o de la poesía, por ejemplo, o detectar cuáles son patológicas, cuáles convencionales y cuáles más creativas -especulan Sigman y Elías-. .Lo más llamativo de todo esto es que volvemos a hacernos las mismas preguntas que algunos se hicieron muy temprano, en la oscuridad, y que abandonaron porque no tenían herramientas. Hoy pueden ser revisitadas con la metodología adecuada. .No resolvimos el problema, pero ahora podemos trabajar con números.” .Nora Bär La Nacion

Contratos idiosincráticos: retenga talento ajustándose a las preferencias de sus empleados

Enero 18, 2010 By: admin Category: Recursos Humanos No Comments →

En un ambiente donde el talento escasea, surge una nueva clase de relación entre empleado y organización. Los contratos idiosincráticos permiten a los empleados personalizar sus condiciones laborales mientras que la empresa se asegura la retención de talento crítico…
La literatura actual parece existir consenso acerca de una serie de profundas modificaciones que afectan la tradicional relación entre empleado y organización.
Según Peter Cappelli, Director del Centro de Recursos Humanos de Wharton en la Universidad de Pennsylvania, el cambiante entorno de los negocios sitúa al mercado directamente dentro de la empresa, impulsando un conjunto de nuevas prácticas de gestión que han puesto fin a la relación laboral tradicional.
En efecto, se observa una tendencia de sustitución de la lealtad de los empleados hacia la empresa, por un apego mayor a su propia carrera y bienestar, producto del cambio en el contrato social de trabajo y del resquebrajamiento del contexto institucional que protegía al empleado y le garantizaba empleo de por vida. ¿Las principales causas? Mercados de productos más competitivos, tecnología de información que sustituyó mandos medios, presión por aumentar el valor para los accionistas y la implementación de nuevas técnicas de gestión.
En este contexto, surge un abordaje de la retención del talento basado en la dinámica del mercado. Cappelli sostiene que estudiando qué empleados es necesario retener (y por cuánto tiempo) pueden aplicarse programas específicamente orientados a retener el talento donde es más necesario.Así, un fenómeno reciente consiste en la celebración de “contratos idiosincrásicos” de trabajo, donde un trabajador individual negocia condiciones personalizadas diferentes de las de sus colegas en una posición similar.
Veamos algunos ejemplos…Un diseñador negocia una licencia con el fin de tomar una capacitación de su interés. Un gerente comienza a trabajar desde su casa dos días a la semana después del nacimiento de su hijo. Un agente de bolsa obtiene el consentimiento de su jefe para dedicar una hora cada tarde a realizar sus transacciones particulares.
Un contador reduce su jornada semanal de 40 a 24 horas con el fin de aumentar su participación en actividades voluntarias.Denise Rousseau, Directora del Centro de Estudios sobre la Nueva Relación de Empleo en Carnegie Mellon University observa que esta clase de contratos personalizados son cada día más frecuentes principalmente en las organizaciones del conocimiento, donde se registra una mayor equiparación de fuerzas entre el empleado altamente calificado y su empleador.
La necesidad creciente de captar y retener talento crítico en la empresa otorga a ciertos trabajadores un poder de negociación distintivo que pueden utilizar para demandar condiciones laborales que se ajusten a sus preferencias y necesidades en una amplia gama de aspectos: flexibilidad horaria, tiempo libre, contenido de la tarea, beneficios, pago, posibilidades de desarrollo o carrera, posibilidad de promoción, acceso a mentoring, soporte personal, nivel de exposición, acceso a viajes, horario, locación, carga de trabajo, etc.
Y lo interesante del caso es que, a través de su celebración, todas las partes pueden ser beneficiadas: desde el trabajador que negocia (porque obtiene condiciones laborales ajustadas a sus necesidades) hasta el empleador que puede retener un talento crítico.
Por tratarse de un fenómeno relativamente novedoso, la literatura académica sobre el tema aún es escasa. Rousseau señala que un aspecto que concentra gran atención resulta de las implicancias de los contratos idiosincráticos sobre las terceras partes (o colegas) directamente afectados. Cómo manejar la equidad laboral cuando cada empleado negocia condiciones personalizadas es uno de los principales desafíos que los gerentes tendrán que aprender a enfrentar. Más allá de estas implicancias, esta novedosa forma de gestión y retención del talento ya está siendo implementada tanto por empresas tradicionales como IBM y Citigroup como por pequeños start-ups que operan en los sectores más dinámicos de la economía del conocimiento como el de Software y Servicios Informáticos.
Los empleados, por su parte, ya no necesitan argumentar causas de fuerza mayor para negociar cláusulas personalizadas. Sólo dos aspectos son realmente importantes dentro de la negociación. Primero: ¿Puede realizarse efectivamente el trabajo bajo las nuevas condiciones? Segundo: ¿Pueden satisfacerse las necesidades tanto de la compañía como del trabajador por medio de estas nuevas condiciones?Cuando las respuestas son afirmativas, los contratos idiosincráticos de trabajo pueden ser una excelente oportunidad para que ambas partes (empleado y organización) salgan beneficiadas.
Fuente: Cecilia Esteves Lic. en Relaciones del Trabajo (UBA). Responsable de Recursos Humanos para el área de Finanzas de IBM Sudamérica. Escrito bajo la supervisión del profesor Ph.D. Guillermo Dabós en la
Maestría en Estudios Organizacionales, Universidad de San Andrés